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30/01/2025


¡Aprovecha, que el tiempo vuela!

María Goicocheta | Terapeuta Ocupacional de San Jerónimo

Aprovecha, que el tiempo vuela, disfruta ahora que puedes. En nuestros tiempos no había esas cosas… Tantas frases me vienen a la cabeza de personas mayores con las que he trabajado y que han sentido que, a su edad, ya no podían… Pero… ¿y si eliminamos esas barreras en la vejez y ayudamos a cumplir sueños o nuevas metas? ¿Por qué no, a pesar de sus años, como ellos dicen? ¡Tantas capacidades todavía por descubrir y desempolvar! Solo necesitan nuestro apoyo para poder cumplir esos sueños, que, como bien dicen, a su edad no se podía… (bien por normas sociales, por problemas económicos o por el qué dirán…) o que ahora no se ven capaces solo porque ya “soy muy viejo”.

Esto implica empoderar a las personas mayores para que vivan plenamente, superando estereotipos y obstáculos sociales, físicos o económicos que puedan limitar sus posibilidades.

Y aquí nuestra tarea: empezar por cambiar percepciones sociales, promover entre todos una visión positiva de la vejez como una etapa llena de potencial y, sobre todo, experiencia, “que es la base de la ciencia”. Dar a conocer ejemplos de personas mayores que logran metas inspiradoras. Fomentar una buena red que nos mantenga comunicados y facilite la accesibilidad (transporte público accesible, especialmente a zonas rurales, espacios inclusivos, adaptación de las tecnologías para facilitar su uso por parte de personas mayores). Ofrecer programas de salud física y mental para mantener la autonomía, nuevas oportunidades de aprendizaje, dar espacios para desarrollar hobbies o proyectos pendientes… Y la más importanteescuchar sus sueños necesidades, creando espacios donde las personas mayores puedan expresar sus metas e ilusiones. Reconocer y valorar sus historias de vida y aspiraciones como algo muy valioso.

Y sin duda, esta escucha de historias de vida, experiencias y anécdotas es lo más valioso de mi trabajo. Y es que a mí me habéis enseñado y me enseñáis muchas cosas, aunque en ocasiones insistáis en que “yo no fui al colegio, para los 14 años estaba trabajando”, como si eso os despojara de toda sabiduría. Al contrario, aún le da más valor a todo lo que sabéis y habéis conseguido. Trabajar con personas es lo que tiene: creas esos lazos y, al final, acabas formando parte de esas historias de vida y, por supuesto, ellos y ellas de la mía. Porque Clarita, María, José y muchos más me han enseñado grandes cosas y forman ya parte de mi historia de vida.

Eliminar barreras en la vejez no solo beneficia a quienes la viven, sino que también enriquece a las personas que estamos a su alrededor. Así que ¡nunca es tarde si la dicha es buena! ¡Y a la vejez, viruelas!

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