Saioa Latasa, Enfermera de Fundación San Jerónimo.
Trabajar en Fundación San Jeronimo te enseña muchas cosas, pero hay una que se queda contigo para siempre: acompañar a una persona en el final de su vida no va solo de cuidar, va de hacerlo con sentido. Aquí es donde cobra fuerza la ACP: entender que el eje de cada decisión es la persona que vive aquí, respetando su identidad hasta el último instante.
Como enfermera, durante mucho tiempo pensé que mi papel era principalmente controlar síntomas: el dolor, la respiración, la medicación … y si, todo eso es fundamental, pero con el tiempo entiendes que hay algo igual o incluso mas importante: como se siente esa persona en ese momento y como quiere vivirlo y cuál es su propia historia de vida.
En el final de la vida, cada detalle cuenta. A veces es ajustar un tratamiento para que este mas confortable. Otras veces es algo tan sencillo como respetar rutinas y preferencias; por ejemplo, no despertarle si por fin ha conseguido dormirse tranquila. También es saber cuándo hablar y cuando simplemente estar.
Una parte muy importante de nuestro trabajo es la comunicación. Con la persona, siempre que es posible pero también con la familia. Explicar que está pasando, resolver dudas, acompañar decisiones difíciles a través de la planificación anticipada de los cuidados. No siempre hay respuestas fáciles, pero si hay maneras de estar: con honestidad, con calma y sin prisa.
Porque eso también forma parte del cuidado. Y aquí es donde la Enfermeria tiene un papel clave: ayudar a que esas decisiones no se tomen desde el miedo, sino desde el respeto y la autonomía de la persona. Hay veces que lo clínicamente posible no es lo que la persona quiere y nuestra labor desde el enfoque de la ACP es adaptarnos a sus valores y deseos, no a los nuestros.
No siempre es fácil, implica gestionar emociones, las nuestras y las de los demás. Implica parar, observar y estar presente de verdad. Pero también es una de las partes mas humanas de nuestro trabajo.
Porque al final, más allá de la técnica, la atención centrada en la persona nos recuerda que lo que queda es como hicimos sentir a esa persona y a su familia en uno de los momentos mas importantes de su vida, garantizando que su dignidad permanezca intacta hasta el final.