Nerea Marcos Salaverria | Técnica de Comunicación y Nuevas Tecnologías de Fundación San Jerónimo
Cuando me incorporé a Fundación San Jerónimo pensaba que gran parte de mi trabajo consistiría en hacer fotos, grabar vídeos, gestionar redes sociales o redactar notas de prensa sobre las actividades del centro. Y sí, eso forma parte de mi día a día. Pero pronto descubrí que mi trabajo iba mucho más allá.
Detrás de cada fotografía hay una persona. Detrás de cada vídeo hay una historia de vida. Y detrás de cada publicación hay una persona que merece ser vista más allá de su edad.
Vivimos en una sociedad donde gran parte de las conversaciones ocurren en internet. Compartimos opiniones, recuerdos y experiencias a través de las redes sociales. Sin embargo, las personas mayores siguen teniendo poca presencia en estos espacios y, cuando aparecen, muchas veces lo hacen acompañadas de estereotipos que no reflejan quiénes son realmente.
A lo largo de estos meses he tenido la oportunidad de conversar con muchas personas que viven o acuden a San Jerónimo. Algunas me han hablado de los lugares que recorrieron durante su juventud. Otras de sus trabajos, de sus familias, de sus aficiones o de momentos que marcaron sus vidas. Historias que, en muchas ocasiones, permanecen invisibles para gran parte de la sociedad.
Por eso creo que las redes sociales pueden ser algo más. También pueden convertirse en una ventana desde la que mostrar la realidad de las personas mayores tal y como es: diversa, activa, llena de experiencias, opiniones y aprendizajes.
Cuando compartimos un post, un boletín mensual, una fotografía o un reel, no estamos mostrando únicamente una actividad. Estamos ayudando a que una voz sea escuchada. Estamos recordando que las personas mayores siguen formando parte de la sociedad y tienen mucho que aportar.
Cada vez que una persona de San Jerónimo participa en una publicación, estamos contribuyendo a romper una imagen limitada de la vejez. Una imagen que, con demasiada frecuencia, olvida todo lo que hay detrás de cada persona.
Como técnica de comunicación y nuevas tecnologías, considero que una parte importante de mi trabajo consiste precisamente en eso: ayudar a que esas historias encuentren su espacio. Porque las personas mayores tienen derecho a ser vistas, escuchadas y representadas.
Y si hoy una parte de la vida social transcurre en el entorno digital, las redes sociales también deben ser un lugar para ellas.